


Tema 2."un solo Dios".
Las grande Religiones Monoteístas.
El cristianismo .
Es una religión monoteísta de origen judío que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios y el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo por los pecados del género humano, resucitando luego de ello. Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por los cristianos. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam. Sus inicios datan del año 33[2] aproximadamente, cuando era considerada una secta judía al igual que otras creencias de la época.[3] Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de adherentes,[1] o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo. La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανους, christianóus, ‘cristiano’, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido".
Islamismo es el nombre que reciben un conjunto heterogéneo de doctrinas y prácticas políticas que básicamente defienden el islam no sólo como religión sino como base para regir las esferas económica, política y social del Estado. El islamismo no es, por tanto, un movimiento de carácter religioso sino político. De ahí que la mayor parte de los escritos islamistas no traten sobre religión sino sobre ideología politica. El término islamismo se utiliza con frecuencia, incorrectamente, para nombrar al islam. Con frecuencia, también, se asimila el islamismo a lo que, en Occidente sobre todo, suele llamarse integrismo o fundamentalismo. Sin embargo, aunque en algunos puntos coincide con ellos, el islamismo es algo conceptualmente distinto. En efecto, al pretender un retorno a las fuentes del islam como base para la organización social, el islamismo se confunde a menudo con una especie de tradicionalismo. Sin embargo, choca a menudo con éste ya que al hacer una interpretación literal de la doctrina obvia usos que no pertenecen a ésta pero que han sido consagrados por la tradición. Así por ejemplo, la doctrina islámica no prohíbe la participación de las mujeres en la vida política, pero la tradición sí, y en muchos lugares se da el caso de que en las organizaciones islamistas haya mayor número de activistas mujeres que, por ejemplo, en organizaciones laicas de izquierdas. El islamismo es muy diverso y difícilmente puede ser asimilado a ningún movimiento religioso o político occidental. Tiene su origen en la organización Hermanos Musulmanes fundada en Egipto en 1928, y ha experimentado un auge creciente desde los años ochenta. Ello es fruto, por una parte, del fracaso del modelo socialista del nacionalismo árabe, encarnado por el partido Baaz o por el naserismo, que durante muchos años encarnó las aspiraciones de transformación social en el mundo árabe, y por otra del triunfo de la revolución islámica en Irán, que marcó un modelo a seguir. Durante los años ochenta y noventa, el retorno a la esencia del islam y la búsqueda de la propia identidad se vieron favorecidos por la crisis socioeconómica, la occidentalización del modo de vida en la mayoría de los países musulmanes y la globalización de la economía. Tras la instauración en 1969 de la República Árabe Libia Popular y Socialista (obra de Muammar al-Gaddafi, que implantó un régimen donde se conjugan panislamismo y socialismo), la Revolución Islámica de Irán (1979), dirigida por el ayatolá Ruhollah Jomeini y que supuso la implantación de una república islámica en aquel país, ofreció el primer modelo específico a los movimientos y partidos islámicos. Otros lugares en donde se ha adoptado con éxito un islamismo de mayor o menor radicalidad han sido Arabia Saudí, Sudán, Chechenia y, desde 1996 a 2001, gran parte del territorio de Afganistán controlado por los talibanes.
El término judaísmo se refiere a la religión o creencias, la tradición y la cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas más difundidas (junto con el cristianismo y el islam, conocidas también como «religiones del libro» o «abrahámicas», y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos. Aunque no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas contenidas en la Torá, también llamado Pentateuco, compuesto, como su nombre lo indica por cinco libros. La Torá o el Pentateuco a su vez, es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina. Juega también un papel importante en la práctica religiosa la tradición oral que, según las creencias fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y la de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico; la codificación y comentario de esta tradición ha dado origen a la Mishná, al Talmud y a un enorme cuerpo exegético, desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de estos textos forma la denominada Ley Judía o Halajá. El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos, aunque la observancia de las mismas varía mucho de unos grupos a otros. Otra de las características del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no sólo como una religión, sino también como una tradición y una cultura. Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, mientras que el judaísmo se considera la religión y la cultura de un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse conceptos separados, pero están estrechamente interrelacionados. La tradición y la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, ya que se desarrollaron de modos distintos en las diferentes comunidades, y cada comunidad local incorporó elementos culturales de los distintos países en los que vivieron los judíos a partir de la dispersión.
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